domingo, 14 de febrero de 2016

Exposición Las Mujeres de Monvoisin

Por Denisse Espinoza
Retrato de Mercedes Alvarez
Si al peruano José Gil de Castro se le adjudica haber inaugurado la tradición del retrato en Chile en el siglo XVIII, convirtiéndose en el pintor de transición entre La Colonia y la República al pintar a los próceres de la Independencia (O’Higgins, San Martín y Bolívar), el francés Raymond Monvoisin,terminó por consolidar el género y, más aún, le otorgó la elegancia y los aires europeos que la socialité de la época ansiaba tener. Era 1843, dos años después de la muerte del Mulato, y el pintor francés aterrizaba en Chile, invitado por el abogado y ministro de Relaciones Exteriores, Mariano Egaña, a quien había retratado en Francia, con la idea de formar la primera Academia de Bellas Artes del país.
Aunque el proyecto nunca se concretó (fue otro europeo, el italiano Alejandro Cicarelli quien finalmente realizó la tarea, en 1849), Monvoisin encontró en Chile un interesante mercado donde desarrollar su talento con la figura humana y, sobre todo, una escena artística interesada en conocer cuáles eran las modas del Viejo Continente. Al llegar realizó una modesta exposición de sólo nueve pinturas en la Universidad de San Felilpe. Fue suficiente. El público quedó deslumbrado con el romántico y elegante estilo del artista, y de inmediato los miembros más pudientes de la clase alta chilena comenzaron a hacerle los primeros encargos.
Aunque su obra más conocida fue el retrato a Andrés Bello (que hoy sobrevivive en la Casa Central de U. de Chile), el primer blanco del artista fueron las mujeres, para luego conseguir con los poderosos hombres que estaban construyendo el futuro del país. Esa parte de su obra se recoge ahora a través de un puñado de pinturas en la muestra Las mujeres de Monvoisin, que se abre a público este jueves en Casas de Lo Matta. Son 25 retratos, de pequeño y gran formato, provenientes de coleccionistas privados, además de cinco museos nacionales: el Museo Histórico Nacional, la Pinacoteca de Concepción, el Museo de Bellas Artes de Viña del Mar, el Museo O’Higginiano de Talca y el Museo del Carmen de Maipú. Algunos cuadros nunca se habían expuesto.
“Tenemos registros de que la última exposición de Monvoisin que se hizo en el país fue en el Museo de Bellas Artes, en 1964, donde se reunió una gran cantidad de obras. El fue un pintor muy prolífico que dejó una producción de más de 300 cuadros en Chile”, cuenta Mario Velasco, cineasta y uno de los curadores de la exposición junto con la artista Paula Swinburn.
En 2009, Velasco estrenó Monvoisin, una miniserie biográfica del pintor que fue financiada con fondos del Consejo Nacional de Televisión y protagonizada por el fallecido actor Pablo Krogh. Desde entonces, el realizador quedó con la idea de armar una exposición con obras del artista. “Mi interés por Monvoisin es familiar, desde niño vi cuadros suyos en la casa de mis parientes y siempre me pareció un personaje fascinante”, dice.
Ganacias y costos
Cuando llegó a Chile, Monvoisin no era un chiquillo. Tenía 53 años y un prestigio ganado en Europa: fue pintor en la corte del Rey Luis XVIII, quien le encargó pinturas para el Palacio de Versalles; había retratado al Duque de Orleans, obtuvo dos veces la medalla de oro en los Salones Oficiales de París, recibió la orden de la Legión de Honor y contaba con el premio Roma, el galardón más importante al que podía aspirar un pintor francés fuera de su país.
Viajar a Sudamérica significó para el artista arriesgarse a mantener una carrera en solitario, siendo su propio jefe. Luego de una breve estadía en Buenos Aires, Monvoisin llega a Santiago, donde encuentra una buena oportunidad de hacer negocios. “Monvoisin viene a llenar un gran vacío que existía en el arte chileno. Aquí no había tradición ni escuela, mucho menos mercado. Monvoisin trajo desde Europa la idea de cobrar según el tamaño y lo que apareciera retratado en el cuadro. Los retratos de cuerpo entero eran los más costosos, también el precio subía si se incluía una joya o una espada, o por los detalles del decorado. Monvoisin tenía tal cantidad de pedidos que mecanizó su producción gracias a sus ayudantes”, cuenta el curador.
La exposición reúne retratos de mujeres de la elite como María Luisa Ortúzar, Emilia Herrera Toro y Bárbara Molina de Herrera, los que se exhiben en grandes cajas de luz, forradas con terciopelo. “Quisimos hacer un guiño a la aristocracia de la época a través del montaje. Las cajas, además, están suspendidas en el aire y formando pequeños círculos, como si las mujeres estuviesen dialogando entre ellas, en una tertulia”, detalla la directora de Casas de Lo Matta, Ignacia Vargas.
Al final del recorrido, dos cuadros del Museo O’Higginiano de Talca rompen con la tónica: Elisa Bravo Jaramillo, la mujer del cacique y Naufragio del joven Daniel. La primera muestra a una mujer con un seno afuera, amamantando a su hijo de tez morena, y en la segunda se observa una escena protagonizada por una madre sufriendo la muerte de su hijo. Ambas obras no fueron encargos: más allá de los retratos, Monvoisin gustaba de pintar cuadros históricos y mitológicos, géneros que desarrolló sobre todo en Europa.
Lo cierto es que mientras ganaba reconocimiento y clientes en Chile, en Francia su nombre era olvidado. Cuando regresó en 1858, intentando además salvar su matrimonio, Monvoisin era prácticamente un desconocido. Murió solo y empobrecido, en 1870. 
Fuente del artículo: Diario La Tercera


Pinturas Murales de Monvoisin en Quilpué

Por Juan Bragassi H.
Monvoisin contribuyó con su trabajo a crear el imaginario colectivo de la nueva República.
Inicialmente vino a Chile con la finalidad de participar en la creación de una  Escuela de Pintura, que daría pié a una Academia de Bellas Artes. Dicho proyecto finalmente no fructificó por problemas de presupuesto.
Establecido en Santiago de Chile, es bien recibido por autoridades de la época, la aristocracia criolla -alguno de ellos intelectuales- y connotados mercaderes que florecieron al alero de la república conservadora.
La escuala de pintura, fue instalada en parte de las dependencias de la Universidad Real de San Felipe, lugar que finalmente se convirtió en el estudio particular del artista. Es allí donde se dedicó a realizar retratos por encargo, algunos de ellos de una calidad notable. Es en ese lugar donde al poco tiempo de  su arribo a Chile realiza la primera exposición de pintura que se tenga registro en Chile. Ella contó con 9 obras en la técnica de pintura al óleo sobre tela. 
En 1847, tras un viaje que lo llevó a Perú y Brasil, adquiere la hacienda de los Molles, próximo a Quilpué. Allí  viv con su sobrino, la esposa de este y los hijos del matrimonio hasta 1857, tras lo cual volvió a Francia, donde falleció en 1870.
Pinturas murales al óleo realizadas por Monvoisin en Los Molles
De su estadía en esta hacienda - dañada por el tiempo y por el último sismo del 2010-, quedaron en parte de sus paredes algunas pinturas murales al óleo, realizadas por este connotado artista. Ellas son  representaciones alegóricas de las musas y una que se dice referida a la flora del lugar.

martes, 26 de enero de 2016

Praxíteles Vázquez: Tras la Huella de su Obra

Casa de Praxíteles Vázquez en el Cerro Yungay de Valparaíso.
Por Juan Bragassi H.
Grabado de Praxíteles Vázquez en Argentina.
Esta es la foto de la casa donde conocí  hace ya casi diez años, los trabajos de artista Praxíteles Vázquez Urzúa. Hoy la casa está deshabitada , las ventanas y puerta del primer piso están clausuradas. Su dueña - al parecer su viuda doña Rosalía Garay- falleció no sé en qué fecha precisa. A ella le conocí fortuitamente cuando visité la junta de vecinos del cerro Yungay. Tras hablarme  de que ella era familiar de un artista que en su tiempo fue muy reconocido, me invitó a ver algunos de los trabajos que se encontraban en su hogar, fundamentalmente pinturas muy al estilo expresionista. Tras una larga conversación , como escribí en un anterior artículo, me regaló un impreso de un diario, donde se la hacía una entrevista. Allí pude informar más de su orígen, su formación y la temática de sus trabajos. Su padre era un escultor reconocido al igual que su tío de oficio pintor. Demostró en forma  muy temprana un talento innnato, recibiendo varios premios. Estudio en el bellas artes de Viña del Mar - me imagino en los cursos que se dieron en el Casino de Viña-, teniendo como profesores a Carlos  Hermosilla, Arturo Gordon, Carlos Alegría y Roco Matjasic. Estudió tambien en la Escuala de Artes Gráficas de Santiago y ejerciendo como profesor de litografía. Praxíteles va cultivar los lenguaje de la escultura, la pintura, grabado y el muralismo, cuyas temáticas van a estar relacionada con los sujetos, costumbres y paisajes populares muy en sitonía como lo que es el realismo social latinoamericano, siguiendo un estilo de representación de la imágen que lo aproxima al expresionismo.
Tras algunos años de esa entrevista fortuita con la viuda de Praxísteles, realicé un breve artículo sobre este artista basado en el impreso periodístico que ella me dio,  gracias a ello, tiempo después tomó contacto con migo, una señora que recide en Argentina - mujer  con la cual perdí contacto tiempo después- , quien me facilitó unas fotos de unos grabados del mensionado artista. Según ella me contaba, sus padres fueron muy amigos de matrimonio, específicamente su padre fue compañero de trabajo en la escuela de artes gráficas, manifestándome su interés por tomar contacto con la familia del extinto artista. Le di algunas referencias respecto al lugar donde se encontraba la casa. Ella tuvo gentileza de enviarme algunas fotos, de dos grabados de Praxíteles Vázquez, obsequiados por el mismo artista  a sus padres y que están en su poder.
Grabado de Praxíteles Vázquez en Aregentina.
También por esas fechas, tuve referencias de un desaparecido monumento que se había contruído en la comuna de San Miguel (ciudad de Santiago de Chile), referido a la figura del Che Guevara: " (...) El conjunto superaba los 6 metros de despliegue vertical y fue erigido en una ubicación referencial, en el Paradero Nº 6 sobre la Gran Avenida, en eje con el acceso al futuro edificio consistorial. El artista plástico que le dio forma a la escultura fue Praxíteles Vázquez, sobre una base diseñada por los arquitectos Gastón Jobet, Raúl Bonnefoy y Guaraní Pereda. El monumento prolongaba la estética muralista del Hospital Barros Luco, cuyas paredes comenzaron a pintarse desde 1964. En el pedestal, un friso retrataba el rostro del guerrillero boliviano Inti Peredo. Y una rampa invitaba a subir y estar junto al combativo Che de bronce. Parecía revivir vestido con uniforme de campaña, con sus brazos extendidos en forma de “V” (...) En la madrugada del domingo 22 de abril - 1973-, un “grupo de tareas” de esa
Praxíteles Vázquez, "Calle de Valparaíso".
organización paramilitar" - el auto hace referencia a el Frente Nacionalista Patria y Libertad- "dinamitó la obra escultórica. El atentado explosivo proyectó su cabeza a 20 metros, afirmó el subsecretario del Interior (...)".ver el artículo completo

En el link además de ver el artículo completo, hay fotos  una grabación del mesionado monumento, la cual pueden observar en la parte inferior de este escrito.
Con el tiempo dí con la dirección de la casa, sin embargo, como ya mensioné, está deshabitada y según se me informó, uno de sus hijos vive en las proximidades de este inmueble. Así también he dado con dos imágenes de sus pinturas, una de las cuales adjunto a esta breve nota, manifestando mi inquietud, por que se haga un trabajo en favor de rescatar la vida y la obra de este artista.

viernes, 22 de enero de 2016

Presentación del Libro "Generación Porteña"

Registro de la  presentación del Libro 2Generación Porteña", en la 34º Feria Internacional del Libro, Viña del Mar 2016. Grabación y edición Juan Bragassi H.

lunes, 11 de enero de 2016

Augusto d´Halmar La colección de arte chileno del MMBAV

Por Juan Bragassi H
Profesora Amalia Corss realiza presentación del trabajo.
El pasado 30 de diciembre del 2015, se realizó en el salón de conferencias del Museo Municipal de Bellas Artes de Valparaíso, la presentación de una investigación sobre la gestión como director de dicho museo - cuando estaba ubicado en un edificio de Calle Condell-, del reconocido escritor chileno Augusto d´Halmar (Manuel Thomson) entre los años 1941 y 1945.
Este trabajo fue realizado por un grupo de alumnos del Instituto de Arte de la UCV, siendo encabezado por la docente en Historia del Arte Amalia Cross.
En la actividad, se entregó a los presentes un políptico impreso con un resumen de los antecedentes recopilados de la investigación , para luego realizar una visita a las obras en exhibición del museo y que fueron parte del estudio. Una vez realizado esto, se continuó con el desarrollar una breve presentación del resultado de la investigación.
Portada de la publicación impresa
Como sabemos, los orígenes del museo municipal , que se remontan a una sala ubicada en el Teatro Valparaíso, el cual se derrumbó con el terremoto de 1906. Se destaca en ese período la figura fundacional del del pintor Alfredo Valenzuela Puelma.
Las pocas obras que sobrevivieron a la catástrofe, fueron repartidas en las dependencias municipales, y recién en 1941, tras la aprovación de la creación y construcción de un museo municipal, ellas vinieron a sumar junto a la donación de Pascual Baburizza lo que es la base de la presente colección del museo municipal de bellas artes de Valparaíso.
Estos trabajos fueron ubicados al año siguiente de un edificio de Calle Condell. Es en ese período de tiempo, entre 1941 a 1945, donde se ubica la investigación que aborda la labor en la dirección del museo del destacado escritor Augusto d´Halmar, en cuanto a la relación de su actividad literaria y su conocimiento profundo de los movimiento plásticos y literarios, que se dieron en el Chile de principios del siglo XX, en la creación y formación del museo, fundamentalmente en la tarea selección y adquisición de obras, así como el rescate de su trabajo como crítico de arte. Para quienes estén interesados en saber sobre los contenidos de esta investigación, así como de los trabajos de la colección que fueron sujetos de estudio, pueden consultar el siguiente sitio web: www.trabajosenobra

Libro "Generación Porteña"

Portada del libro "Generación Porteña"
A fines de los años ’20, un hecho que ha pasado desapercibido en la historia del arte en Chile sienta las bases de lo que, más tarde, sería conocido como la Generación Porteña de la pintura. Celia Castro, considerada la primera pintora profesional en Chile, regresa de Europa y se instala en Valparaíso. En su pequeño taller, Celia Castro –abuela del ex Presidente Salvador Allende- recibe a jóvenes artistas porteños, sin recursos económicos ni escuela, quienes en las décadas subsiguientes darían forma a un movimiento artístico de características únicas, particulares e irrepetibles.
Roko Matjasic, Carlos Lundstedt, Chela Lira, René Tornero, Jim Mendoza, René Quevedo y Manuel “Marinero” Araos forman parte de este grupo de artistas denominado la Generación Porteña. Poseen características en común: la mayoría de ellos tiene un origen humilde o una situación económica precaria, que les obliga a trabajar en oficios menores para mantenerse. Otros han llegado a Valparaíso como inmigrantes. Ninguno ha estado sentado a la mesa de la fama, la academia o los círculos artísticos de la capital.
Obra del pintor de origen  Croata Roko Matjasic.
Durante tres décadas, estos artistas pintaron afanosamente Valparaíso: sus barrios, la febril actividad en la orilla, los oficios en los barrios, la bohemia, los personajes extraviados en la urbe porteña. Pese a la intensa actividad del grupo, tras la muerte de sus integrantes el legado de la Generación Porteña se desvanece. Apenas un puñado de sus obras fueron conservadas en museos y debieron pasar décadas antes de que recién se esbozara una definición.
Gracias a un trabajo de campo de más de dos años, los investigadores Carlos Lastarria Hermosilla y Marcela Küpfer lograron reconstruir parte importante de la historia personal de estos artistas y registrar sus obras, poco conocidas para el público, pues la mayor parte de ellas se encuentra en colecciones privadas.
El resultado de este trabajo es el libro “La Generación Porteña”, publicado por Narrativa Punto Aparte en su Colección Expedientes, dedicada a textos de no ficción.
El libro, dividido en ocho capítulos, reproduce un número importante de obras de los artistas de la Generación Porteña, así como los hechos principales de sus biografías, que marcaron profundamente sus respectivos legados.
 

viernes, 1 de enero de 2016

Recordando al Artista y Maestro Jorge Osorio Tejeda



Jorge Osorio Autoretrato xilografía, 1966.
Por Juan Bragassi H.

El pasado mes de noviembre nos sorprendió con una mala noticia, el fallecimiento del artista Jorge Osorio Tejeda. Osorio perteneció a la  denominada generación de la “Época de Oro” del Bellas Artes de Viña del Mar, donde se destacan personalidades como : Edgardo Catalán, Francisco y Hugo Rivera Scott, Alvaro Donoso, Sergio Rojas, Camilo Carriso, etc. También fueron transitorios compañeros de sus aventuras juveniles Osvaldo Rodríguez Musso (conocido más como el gitano Rodríguez, autor del popular tema “Valparaíso”) y el poeta Juan Luis Martínez. Varios de ellos ya no se encuentran con nosotros.

A Jorge Osorio le conocí por intermedio de Edgardo Catalán, cuando realizaba la tesis sobre el concurso de Arte Joven, fueron algunas reuniones y largas conversaciones entre los años 1997 y 1998. No llegamos a ser amigos, pero sí se desarrolló una muy buena relación profesor- alumno (alumno por adopción). Para qué vamos a negar que el hombre tenía su carácter, era fregado y me costó que me aceptara el poder grabar en cassette algunas entrevistas. Al final, se dieron las cosas y espero más adelante poder publicar dicha entrevista realizada en el año 1998 y que está contenida en mi tesis.

Los años y los compromisos laborales me hicieron alejarme de muchas personas que contribuyeron gentilmente a la investigación que por ese tiempo estaba desarrollando.

Desde que me enteré de su fallecimiento y al ver que muy poco o casi nada se ha publicado de sus figura y de su trabajo, es que me  he permito al inicio de este nuevo año, poder hacer una breve reseña de su trayectoria, tal vez como un sensible homenaje al maestro. Así temabién adjunto la dirección de un video - cuyo autor es Felipe Zabala - de esos años, material donde Osorio aparece realizando su labor como docente en la Universidad de Viña del Mar.

Jorge Osorio Tejeda, nació en Valdivia el año 1938. Realizó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar, con los maestros Hans Soyka y Carlos Hermosilla, egresando como Maestro de Bellas Artes en 1962. Sus profesores iniciales fueron Irma Arévalo y Teresa Vial, con quien además adquirió las primeras nociones de pintura mural.

Desde 1959 hasta 1973 sus actividades profesionales como creador plástico, estuvieron permanentemente
Jorge Osorio, "Para guerras"xilografía, 1966.
ligadas a la docencia, tanto a nivel de enseñanza media como universitaria.

En 1962 recibe el Premio de adquisición para el Museo de Valparaíso (1er Centenario del Liceo Eduardo de la Barra). En 1966 el Premio Artista de la Provincia (VII Salón Oficial de Otoño), el Primer Premio en Grabado y el primer Premio en Artes Aplicadas, del Salón de la Asociación de Artistas de Chile.

Fue profesor y director de la Escuela de Bellas Artes de Valparaíso entre 1971 y 1972; profesor de la Universidad de Chile, Sede Valparaíso (1971-1973) de diseño escénico, color y dibujo textil, expresión gráfica, siendo elegido coordinador del sector de formación plástica (Carreras de Diseño Industrial, Arquitectura y Urbanismo, Dibujantes Técnicos, Pedagogía Básica y Pedagogía Media) y de la Universidad Católica de Valparaíso hasta su exoneración en 1973.

Tras el golpE militar, se radica en Barcelona (España), siendo acogido por la fundación “Joan Miró”, realizando trabajos de investigación en el campo del diseño escénico. Desde 1975 participó en la creación y docencia de la Escola Municipal de Arte de Ajuntament de Cornellia de Llobregat, y en los cursos de especialización y perfeccionamiento (Diseño Gráfico) programados por el Fondo Social Europeo La Generalitat de Cataluña y en el Centro de Promoción y Formación.

Al margen de sus actividades docentes, desarrolló de manera paralela actividades de diseño comercial en diversas publicaciones y empresas.

Jorge Osorio enjaulado  junto al maestro Hans  Soyka en 1961.
Retornó a Chile en 1993, prosiguiendo su labor docente en la Universidad de Viña del Mar, realizando una labor de colaboración en el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura. En cuanto a su creación plástica, tras su retorno al país realiza una muestra de acrílicos (obra decorativa) en la Andrew Richard Gallery. En la Sala Lucrecia Acuña del Instituto Chileno Norteamericano, expone con antiguos compañeros de la “Época de oro” del Bellas Artes de Viña Mar en la muestra colectiva “En el Papel”. Hacia el año 1997, se hacen muy escasa su participación en muestras individuales y colectivas

Fue miembro de la Comisión Organizadora, curador y jurado del Concurso Nacional de Arte Joven de la Universidad de Valparaíso entre los años 1995 y 1997.

Jorge Osorio se desempeñó como profesor de pintura en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar hasta la fecha de su sorpresivo deceso la noche del jueves 19 de noviembre del 2015. Sus restos fueron velados en el Palacio Carrasco y descansan en el Cementerio Parque del Mar.
Jorge Osorio en el Bellas Artes de Viña del Mar.
Destacaba de este artista, el docente Alberto Madrid: "(...) Sus trabajos marcan en el grabado  una línea modernizadora que entra en copnflicto con la tradición de Hermosilla, puesto  que se despaza delos temas, al cómo. Es interesante en su propuesta gráfica el espesor literario (...)" 
De: Madrid, Alberto; en: La línea de la memoria; 1ºera parte, 1era Edición , abril de 1995; Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes. Ministerio de Educación, pág. 56.


Video sobre Jorge Osorio de Felipe Zabala : https://www.youtube.com/watch?v=rAv...